Press ESC to close

EL CLIMA TAMBIÉN ES UN TEMA DE NEGOCIOS

Texto del artículo

Durante décadas, la capa de ozono pareció ser un tema restringido a la ciencia y a las negociaciones internacionales. Hoy, la discusión alcanza directamente a las empresas, especialmente porque la protección de la atmósfera está vinculada a un sector esencial para la economía: la refrigeración. Aires acondicionados, cámaras frigoríficas, supermercados, hospitales, restaurantes, centros logísticos, centros de datos y procesos industriales dependen de tecnologías de refrigeración.

En 2026, el Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono, celebrado el 16 de septiembre, propone el lema “Acción global por un planeta más fresco” y marca 10 años de la adopción de la Enmienda de Kigali al Protocolo de Montreal.

La conexión empresarial comienza por los gases utilizados en los sistemas de refrigeración. El Protocolo de Montreal estableció un proceso internacional para eliminar sustancias que destruyen la capa de ozono, como los CFC y HCFC. La Enmienda de Kigali amplió este movimiento al establecer la reducción gradual de los hidrofluorocarbonos, los HFC, que no son sustancias que destruyen la capa de ozono, pero tienen un elevado potencial de calentamiento global. Por lo tanto, la transición dejó de ser solamente una cuestión ambiental: involucra equipos, mantenimiento, eficiencia energética, capacitación profesional, inversiones y decisiones de compra.

Para las empresas latinoamericanas, este punto es especialmente relevante. La región reúne economías con diferentes niveles de industrialización, climas diversos y una fuerte presencia de actividades expuestas al calor, como la agricultura, la construcción, la logística, el comercio y los servicios. Al mismo tiempo, las temperaturas más elevadas aumentan la necesidad de refrigeración. Surge así un doble desafío empresarial: garantizar condiciones adecuadas para las personas, los productos y los procesos sin ampliar innecesariamente el impacto climático de la operación.

El tema también llega a la gestión de personas. Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el 71% de la fuerza laboral mundial estuvo expuesta a un calor excesivo en 2020. En las Américas, la proporción de lesiones laborales relacionadas con el calor aumentó un 33,3% desde 2000, según el organismo. El dato ayuda a trasladar la discusión sobre la capa de ozono hacia una cuestión concreta de gestión: ¿cómo mantener la productividad, la seguridad y la continuidad operativa en un planeta más cálido?

En este escenario, las pequeñas y medianas empresas no necesitan comenzar con grandes

NOTA CENTRAL - EDICIÓN 303

proyectos. El primer paso es conocer los puntos de mayor impacto. Un diagnóstico sencillo puede incluir un mapeo de los equipos de climatización y refrigeración, la antigüedad de los sistemas, el tipo de refrigerante utilizado, la frecuencia del mantenimiento, el consumo de energía, la ocurrencia de fugas y el destino de los componentes sustituidos. También es importante verificar que los proveedores y prestadores de servicios cuenten con la capacitación adecuada para trabajar con los equipos y gases utilizados en la operación.

El mantenimiento preventivo es otra alternativa accesible. Los sistemas con fugas, filtros obstruidos, componentes desgastados o una regulación inadecuada pueden consumir más energía y perder rendimiento. Para una pequeña empresa, corregir estos problemas puede representar simultáneamente una medida de eficiencia operativa y de responsabilidad ambiental. El objetivo no es sustituir equipos indiscriminadamente, sino tomar decisiones basadas en el ciclo de vida, el consumo, la seguridad y las alternativas tecnológicas disponibles.

Sostenibilidad en el proceso La sostenibilidad puede incorporarse al proceso de compras como un criterio técnico. En lugar de comparar únicamente precio y capacidad, la empresa puede evaluar la eficiencia energética, el refrigerante utilizado, la disponibilidad de asistencia técnica, la durabilidad, las posibilidades de reparación y el destino del equipo al final de su vida útil. Este enfoque ayuda a evitar que una decisión aparentemente económica transfiera costos a la operación, al medioambiente o al futuro.

También existe una dimensión de gobernanza. Incluso las empresas que no trabajan directamente en el sector de la refrigeración pueden tener contratos, proveedores y activos relacionados con el tema. Registrar equipos, mantenimientos e intervenciones permite generar trazabilidad y facilita la rendición de cuentas. Para las empresas que ya cuentan con prácticas de ESG, este control puede integrarse a indicadores ambientales, gestión de riesgos y criterios para proveedores. Para aquellas que están comenzando, puede ser una manera práctica de transformar la sostenibilidad en una rutina administrativa y no solamente en un discurso institucional.

La eficiencia energética merece especial atención. La Organización de las Naciones Unidas destaca que la Enmienda de Kigali impulsa la reducción de los HFC y también favorece la adopción de soluciones de refrigeración más eficientes.

Según la ONU, la implementación plena de la enmienda podría evitar hasta 0,5 °C de calentamiento global para finales de siglo, y este beneficio podría ampliarse cuando la reducción de los HFC se combina con una mayor eficiencia energética. Para las empresas, esto refuerza una lógica importante: refrigerar mejor no significa solamente utilizar un fluido diferente, sino buscar sistemas que entreguen el rendimiento necesario con un menor consumo y un menor impacto.

En países y mercados con temperaturas elevadas, esta estrategia puede adquirir mayor importancia económica. Una empresa que depende de la refrigeración para conservar alimentos, medicamentos, materias primas o productos puede considerar el sistema como una infraestructura crítica. Planificar el mantenimiento, la disponibilidad de repuestos, la capacitación de los equipos y las alternativas para períodos de calor extremo reduce la exposición a interrupciones. En el caso de actividades realizadas al aire libre, la planificación también puede incluir horarios, pausas, hidratación, áreas de descanso y monitoreo de las condiciones térmicas.

Para las pymes, una hoja de ruta de acción puede dividirse en cinco etapas. Primero, mapear: identificar equipos, gases, consumo y riesgos. Segundo, corregir: eliminar fugas, mejorar el mantenimiento y ajustar los sistemas. Tercero, sustituir con criterio: priorizar equipos más eficientes y alternativas de menor impacto cuando exista viabilidad técnica. Cuarto, capacitar: orientar a los empleados y contratar profesionales calificados. Quinto, medir: realizar un seguimiento del consumo de energía, los mantenimientos, las sustituciones y los resultados obtenidos. El proceso puede comenzar con pocos indicadores y madurar a medida que la empresa desarrolla su gestión ambiental.

Esta visión también puede fortalecer las relaciones con clientes y socios. En cadenas de suministro atentas a los criterios ambientales, demostrar cómo la empresa gestiona sus equipos, proveedores, energía y riesgos climáticos puede contribuir a los procesos de contratación y a la confianza del mercado. La transparencia, en este caso, surge de procedimientos documentados y verificables también en las actividades cotidianas.

El Día Internacional de la Preservación de la Capa de Ozono ofrece, por lo tanto, a las empresas una oportunidad para observar un tema global a partir de decisiones locales. El legado del Protocolo de Montreal demuestra que las políticas públicas, la ciencia y la industria pueden trabajar conjuntamente para transformar tecnologías y cadenas productivas. La Enmienda de Kigali suma a este legado la necesidad de avanzar en materia de clima y eficiencia de la refrigeración.

Para el sector empresarial latinoamericano, el mensaje es práctico: preservar la atmósfera también significa preparar las operaciones, las personas y las inversiones. En las pequeñas y medianas empresas, esta transformación puede comenzar con acciones que generen un mayor conocimiento sobre la propia operación.

Transcripción del artículo publicado en la edición impresa. La versión maquetada está disponible en el visor de arriba.

Latin American Quality Institute

LAQI es autor de la redacción y publicación de los artículos en la Quality Magazine. Más información en laqi.org

Últimas publicaciones

Casos de Éxito

SANTA CARGA

Santa Carga combina tótems digitales, franquicias accesibles y procesos estandarizados para reducir materiales, ampliar eficiencia y generar oportunidades económicas locales.

Leer más »
Casos de Éxito

GRUPO EDUCACIONAL SIENA

Grupo Educacional Siena desarrolla métodos pedagógicos medibles, tecnología e inclusión para elevar desempeño académico, sostenibilidad y formación integral de estudiantes.

Leer más »
Casos de Éxito

PABOVI MANGUEIRAS

Pabovi fabrica tubos y mangueras con controles diarios, certificaciones y tecnología, fortaleciendo calidad, innovación, satisfacción del cliente y sostenibilidad.

Leer más »
Casos de Éxito

BELTRÃO & CANOVA ADVOCACIA

Beltrão & Canova integra excelencia jurídica, automatización, digitalización y prácticas sostenibles para fortalecer eficiencia, seguridad, gobernanza y responsabilidad social.

Leer más »

Artículos Populares