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La Compañía Nacional de Danzas Folklóricas de Panamá es una institución cultural dedicada a la preservación, promoción y difusión del patrimonio folclórico panameño. Se destaca por representar las diversas tradiciones regionales del país, promoviendo espectáculos que rescatan y valorizan las expresiones culturales indígenas, afrodescendientes y mestizas. Integra innovación tecnológica y sostenibilidad en sus prácticas diarias, ampliando su impacto social y ambiental en el ámbito nacional e internacional.
El director general, productor y coreógrafo de la compañía, José Alberto Sosa Roner, explica que la calidad total de los servicios se asegura mediante una rigurosa combinación de planificación artística y coreográfica con el uso de tecnologías avanzadas. «Utilizamos algoritmos de generación de movimiento para explorar variantes de secuencias coreográficas, combinando estilos tradicionales con nuevas transiciones. Esto acelera el proceso creativo y apoya al coreógrafo con prototipos visuales», destaca. Además, la empresa emplea análisis de video para capturar ensayos y proporcionar retroalimentación objetiva sobre postura y sincronización entre bailarines, complementando la percepción artística. «Este método garantiza que cada presentación sea un impacto positivo tanto para el público como para los colaboradores», señala.
En cuanto a la sostenibilidad, la Compañía Nacional de Danzas Folklóricas de Panamá integra los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en sus operaciones cotidianas, priorizando la satisfacción del público y la mejora continua de la experiencia cultural. «Realizamos encuestas de satisfacción tras cada función para medir la calidad del sonido, visibilidad del escenario, atención y otros aspectos. Definimos metas anuales para alcanzar más del 90 % de satisfacción global y reducir las reclamaciones a menos del 5 %», detalla José Alberto Sosa. Asimismo, la compañía promueve auditorías internas de calidad y capacitación continua para todos los involucrados, garantizando altos estándares en todos los niveles de la producción.
La compañía también traduce los principios ESG en acciones concretas que benefician tanto al medio ambiente como a la sociedad. «Ofrecemos talleres gratuitos o de bajo costo en comunidades vulnerables, creamos escuelas satélite y programas de becas para jóvenes talentos sin recursos, además de llevar presentaciones a espacios públicos de difícil acceso», comenta el director. Estas iniciativas fomentan la inclusión social y la movilidad cultural, involucrando directamente a las comunidades indígenas y afrodescendientes en la preservación y transmisión de las tradiciones. La sostenibilidad ambiental se contempla con prácticas ecológicas en vestuario, escenografía y producción, reduciendo la huella ambiental de la institución.
La adopción de tecnologías digitales e inteligencia artificial se equilibra con la humanización de la atención y la personalización de los servicios. «Utilizamos herramientas tecnológicas para optimizar procesos logísticos, generar materiales promocionales personalizados y mejorar la formación de los bailarines, pero siempre mantenemos el foco en la experiencia humana y el respeto a la tradición», enfatiza José Alberto Sosa. La gobernanza de la compañía se basa en la transparencia, ética y participación interna, con políticas claras para contratación y evaluación, fortaleciendo la confianza del público y los colaboradores.
La diversidad es un valor estructurante en la Compañía Nacional de Danzas Folklóricas de Panamá. El director resalta que el elenco artístico, técnico y administrativo representa fielmente la pluralidad cultural del país, con bailarines y músicos de todas las provincias y comarcas. «Garantizamos equidad de género, oportunidades para jóvenes talentos e inclusión de participantes de comunidades tradicionalmente subrepresentadas, promoviendo un ambiente de respeto y creatividad», destaca.
Entre los proyectos destacados está la iniciativa de los «Ensayos Abiertos» en el Teatro Balboa, que acercó al público al proceso creativo de la compañía. «Esta acción generó un aumento del 15 % en la venta de boletos, fortaleció la confianza institucional y resultó en mejoras técnicas gracias al feedback recibido», relata el director.
El futuro incluye proyectos estratégicos que refuerzan la sostenibilidad, calidad e impacto social, con foco en la inclusión cultural, equidad de género, formación artística y ambientes laborales colaborativos. «Nuestro compromiso es garantizar la continuidad de las tradiciones folclóricas, promoviendo innovación sin perder la esencia y fortaleciendo el vínculo con la comunidad», concluye José Alberto Sosa. «Creemos que la cultura es un motor fundamental para el desarrollo social y la construcción de una identidad nacional sólida e inclusiva».
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