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LA OLA DE LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL: ADAPTARSE O QUEDARSE ATRÁS

Texto del artículo

La inteligencia artificial no es una tendencia futura. Es un cambio que ya está ocurriendo, lo queramos ver o no.

Desde hace un tiempo utilizo una analogía para explicar lo que estamos viviendo con la inteligencia artificial. Imagínese que está frente al mar y, en el horizonte, aparece un tsunami que viene hacia la costa. En ese escenario hay tres personas.

Una está arriba de la ola, surfeando. Otra está debajo de la ola, viendo cómo le va a caer encima. Y una tercera está en la orilla, flotando tranquilamente mientras se toma una piña colada. Estas tres personas representan tres formas de ver la inteligencia artificial.

  • El primero es el optimista: ya está usando la inteligencia artificial para ahorrar tiempo y generar más ingresos.
  • El segundo es el pesimista: ve los riesgos, cuestiona y levanta alertas.
  • El tercero es el indiferente: cree que esto es una moda y que no le va a afectar.

De estos tres escenarios, no me preocupa el optimista. Ya está dentro de la ola y está sacando provecho. Tampoco me preocupa el pesimista. De hecho, su rol es necesario. Nos obliga a cuestionar, a poner límites y a construir una inteligencia artificial más responsable. Además, esa persona no se va a quedar quieta. Va a buscar adaptarse.

El que realmente me preocupa es el indiferente. Porque cuando la ola le caiga encima y vuelva a levantar la mirada, el mundo ya será otro. Y aunque intente correr en ese momento, probablemente no logre alcanzar al resto.

La realidad es que esta ola ya está en movimiento. Y no está esperando a nadie.

No estamos hablando de una tendencia futura. Estamos en una etapa de adopción masiva de la inteligencia artificial. Lo que antes era exclusivo de empresas tecnológicas hoy está disponible para emprendedores, profesionales y negocios de todos los tamaños.

Un ejemplo claro es el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial (ILIA), desarrollado por el CENIA de Chile junto al CEPAL y otras organizaciones. Este índice busca medir cómo los países de la región están avanzando en capacidades, adopción y desarrollo de inteligencia artificial. La conclusión es sencilla.

Latinoamérica está avanzando, pero no al ritmo necesario para competir globalmente. En otras palabras, el que se mueve hoy tiene ventaja.

A esto se suma lo que ya están indicando organismos internacionales. El Foro Económico Mundial, en su informe de 2025, resaltó la importancia de habilidades blandas como el pensamiento crítico, la adaptabilidad y el aprendizaje continuo. Es decir, no basta con saber hacer algo. Hay que saber evolucionar constantemente.

Y en su análisis más reciente hacia 2030, plantea distintos escenarios dependiendo de dos variables clave: qué tan rápido avanza la inteligencia artificial y qué tan preparada está la sociedad para adoptarla.

El que espera, empieza tarde. Esto genera dos cosas al mismo tiempo. Una oportunidad enorme para quienes decidan moverse rápido, y un riesgo importante para quienes decidan esperar.

¿Qué podemos concluir de esto? El problema no es que la inteligencia artificial avance. El problema es que avance y nosotros no estemos listos. Aquí es donde entran dos conceptos que van a definir el futuro del trabajo: reskilling y upskilling.

Reskilling significa adquirir un nuevo conjunto de habilidades porque las que tenemos pueden dejar de ser relevantes. Upskilling significa mejorar lo que ya hacemos utilizando herramientas de inteligencia artificial.

Un ejemplo sencillo de reskilling sería el de un cajero de supermercado. Con el crecimiento de sistemas de autoservicio y automatización, ese rol puede reducirse o cambiar. Esa persona necesita aprender nuevas habilidades para mantenerse vigente.

Un ejemplo de upskilling sería un ilustrador. Antes su trabajo era crear piezas visuales y entregarlas. Hoy, esa misma persona puede utilizar inteligencia artificial para generar animaciones, videos o incluso cortometrajes completos. Pasa de ser un proveedor de piezas a convertirse en una pequeña casa productora.

La inteligencia artificial no elimina el talento. Elimina el talento que no evoluciona.

Ahora bien, hay un error común que estamos viendo. Muchas personas están utilizando herramientas de inteligencia artificial sin una estrategia clara. Automatizan procesos sin entenderlos, generan contenido sin criterio y toman decisiones sin validar información. Esto no solo limita los resultados, también abre la puerta a riesgos importantes.

La conversación sobre inteligencia artificial no puede ser solo tecnológica. También tiene que ser ética.

Es más, personalmente me considero 80% optimista y 20% pesimista acerca de la inteligencia artificial. Pero no por la tecnología en sí, sino por cómo las personas deciden usarla.

Estamos hablando de temas como sesgos en los datos, privacidad de la información, uso responsable de contenido y el impacto que estas decisiones tienen en la sociedad.

No todo lo que se puede hacer con inteligencia artificial se debe hacer.

Para los emprendedores y dueños de negocio, el enfoque correcto no empieza por las herramientas. Empieza por entender su operación.

  • ¿Qué tareas repite todos los días?
  • ¿Qué procesos consumen más tiempo?
  • ¿Dónde hay oportunidades de mejorar productividad o reducir errores?

A partir de ahí, la inteligencia artificial se convierte en un aliado. No como una solución mágica, sino como una herramienta estratégica.

En mi experiencia trabajando con emprendedores, el cambio más importante ocurre cuando dejan de preguntarse qué herramienta usar y empiezan a preguntarse qué problema necesitan resolver.

Ese cambio de mentalidad hace toda la diferencia.

Volviendo a la analogía inicial, la ola no se va a detener. No importa si creemos en ella o no. No importa si nos parece exagerada o si sentimos que todavía falta tiempo.

La ola viene.

La única pregunta es en qué posición vamos a estar cuando llegue. Podemos intentar ignorarla, podemos temerle o podemos aprender a surfearla.

Pero lo que ya no es una opción es quedarnos quietos esperando que pase.

Porque cuando la ola llegue, no va a preguntar si estamos listos.

Transcripción del artículo publicado en la edición impresa. La versión maquetada está disponible en el visor de arriba.

Latin American Quality Institute

LAQI es autor de la redacción y publicación de los artículos en la Quality Magazine. Más información en laqi.org

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